Jueves, 19 de Octubre 2017
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Urticaria y Angioedema

La urticaria se define como un proceso inflamatorio de la zona superficial de la piel cuya manifestación típica es el habón o roncha.

El angioedema, se define por su parte como un proceso inflamatorio de la zona profunda de la piel.

La urticaria y el angioedema constituyen una de las patologías médicas más frecuentes hasta tal punto que se calcula que en la edad adulta, hasta un 25% de la población general ha padecido al menos un episodio a lo largo de su vida. Es un proceso propio de gente joven y algo menos de niños a los que afecta con una tasa general que oscila entre un 2,1 - 6,7%, sobre todo de formas agudas, siendo más propio de adultos las formas crónicas o recidivantes. En cuanto al sexo se conoce que afecta tanto a hombres como a mujeres por igual si bien en los primeros predominan las formas agudas mientras que en las segundas lo hacen las formas crónicas o recidivantes.

Según la duración de los episodios se clasifica como:

  • Urticaria aguda: duración inferior a 6 semanas. Constituye el 70% de todas las urticarias. La causa se puede identificar en la mitad de los casos. Para un episodio aislado de urticaria o angioedema, no suelen ser necesarios estudios diagnósticos, excepto si lo han provocado medicamentos, alimentos muy concretos o picaduras de abejas o avispas.
  • Urticaria crónica: dura más de 6-8 semanas y puede ser recurrente o continua. Puede ser debida a alergias alimentarias o medicamentosas no diagnosticadas, y puede asociarse con infecciones o infestaciones crónicas (gastritis por Helicobacter pylori, parasitación por Anisakis simplex de los pescados o por otros nematodos, sinusitis, infecciones dentarias crónicas, etc), enfermedad autoinmune del tiroides y otras enfermedades. En más de la mitad de los casos (urticaria crónica idiopática) la causa queda sin determinar.


Urticaria crónica idiopática

Se puede presentar como un brote casi continuo (lesiones cambiantes de lugar y tamaño, pero siempre presentes) o bien como episodios reincidentes con períodos sin síntomas. En este tipo de urticaria no se encuentra ninguna causa, aunque se conocen factores que empeoran los síntomas:

  • Medicamentos (aspirina y antiinflamatorios, codeína, etc.)
  • Algunos alimentos y bebidas (especias picantes, mariscos, conservas de pescado, quesos curados, carnes y embutidos de cerdo, frutos secos, chocolate y derivados del cacao, bebidas alcohólicas…)
  • Otras situaciones como calor y sudoración profusa, cambios bruscos de temperatura, roce y rascado de la piel…
  • Las causas psicológicas (situaciones de tensión o ansiedad) juegan un papel parcial en un tercio de casos.

El diagnóstico se realiza al descartarse por historia clínica y por pruebas específicas otras formas de urticaria. La experiencia demuestra el bajo rendimiento de hacer muchas pruebas diagnósticas (análisis, radiografías, dietas, biopsias...) cuando por el interrogatorio o el aspecto de las lesiones no se sospechan las causas.


Urticarias alérgicas

La urticaria y el angioedema son manifestaciones comunes de alergia alimentaria, a fármacos o a veneno de insectos himenópteros. En el caso de los alergenos inhalados, la urticaria es una rara manifestación en personas alérgicas a los ácaros o al polen. En algunos casos se pueden producir lesiones de urticaria por contacto directo con alérgenos como en el caso de alergia al látex o alimentos.


Urticarias físicas

Son urticarias provocadas por estímulos físicos como el peso, el roce (dermografismo o urticaria facticia), el sol (urticaria solar), el frío (urticaria a frigore), el calor (urticaria colinérgica)…. Son inmediatas y breves (excepto la llamada urticaria retardada por presión) y se localizan en el lugar del estímulo, aunque pueden generalizarse. Se pueden reproducir en la consulta y esto facilita el diagnóstico. Acostumbran a resolverse con el paso del tiempo, excepto en algunas formas familiares. A menudo se asocian entre ellas, así como a otras formas de urticaria.


Diagnóstico de las urticarias

La dificultad diagnóstica radica en la identificación de la causa. En los casos crónicos se llega a conocer sólo un 15 - 25% de veces. Se tiene que valorar:

  • Patrón de los episodios
  • Causas precipitantes
  • Duración de las lesiones
  • Síntomas asociados
  • Análisis de sangre: sólo un 20% tiene alguna alteración
  • Si se sospecha alergia: pruebas cutáneas y/o análisis específicos de sangre
  • Si se sospecha urticaria física: reproducirla con el estímulo adecuado
  • Ocasionalmente: biopsia cutánea