Sábado, 14 de Diciembre 2019
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Alergia a Medicamentos

Las reacciones adversas a medicamentos (RAM) constituyen un problema importante en la práctica médica diaria y motiva frecuentes consultas al alergólogo. La importancia de este tipo de patología radica no sólo en su frecuencia de presentación, sino también en las repercusiones clínicas, médicas y económicas que entrañan un correcto diagnóstico y manejo.

 

 La OMS define RAM como “Efecto perjudicial o indeseado que aparece con las dosis utilizadas en el hombre para la profilaxis, el diagnostico o la terapéutica”. Por tanto, no incluye errores en la administración ni en la dosificación y las diferencia de los efectos tóxicos.

 

Por otra parte, un buen número de reacciones pueden no estar ligadas al fármaco en sí mismo, sino a su administración (reacciones psicofisiológicas, como el síncope vasovagal) o ser coincidentes con su toma (exantemas víricos). Además, también pueden estar condicionadas por la existencia de enfermedades que alteren su metabolismo y/o su excreción, como las enfermedades hepáticas y renales.

El diagnóstico se basa habitualmente en una detallada revisión de la historia clínica. Las dificultades que entraña el enfoque diagnóstico son la frecuente asociación de varios fármacos durante la reacción, la escasa frecuencia de presentación de cada reacción y la variedad de formas de presentación.

 

De todas las RAM comunicadas, sólo el 20% son de tipo alérgico. Una reacción alérgica (RA) es una reacción mediada inmunológicamente y caracterizada por ser específica.  En la Tabla 1 se describen las características de las RA a fármacos.

 

Tabla 1. Características de las reacciones alérgicas a fármacos.

  • Existir un periodo de sensibilización tras la administración previa, ya continua o intermitente, del fármaco.
  • Recurrir cuando se repite la exposición.
  • La reacción remite al suspender el fármaco inductor (aunque en ocasiones es necesaria la administración de medicamentos para frenar la reacción)
  • Una vez establecida la sensibilización, ser desencadenada por pequeñas dosis.
  • La reacción no se parece a la acción farmacológica de los medicamentos.
  • La reacción es reproducible por sustancias de estructura química similar.

 

Las RA inducidas por fármacos pueden presentarse a cualquier edad, pero son más frecuentes entre la 2ª y 5ª década de la vida, y en el género femenino.

 

Ante la sospecha de RA a un fármaco, la opción más segura es sin duda la evitación del fármaco sospechoso, así como los fármacos de composición química similar. Sin embargo, esta actitud puede conducir al uso de fármacos menos apropiados y en ocasiones de menor eficacia, mayor riesgo de efectos secundarios e incluso mayor coste económico.

 

ACTITUD ANTE PACIENTE CON SOSPECHA DE ALERGIA A MEDICAMENTOS:

  • Averiguar si ha sido estudiado específicamente y revisar si hay un informe con las conclusiones del estudio.
  • Comprobar si se han activado las alertas por alergia en la historia y la calidad de las mismas (estudios alergológicos o inserciones realizadas desde otros niveles)
  • Si se cumplen las condiciones de la tabla 1, se asumirá que el paciente es alérgico al fármaco implicado y se activará la alerta que proceda con el fin de evitar su administración.
  • Si se trata de un fármaco de uso común, que pueda ser necesario en el futuro, se solicitará un estudio alergológico con el fin de confirmar/descartar alergia, así como orientar sobre las alternativas terapéuticas.

 

LA EVALUACION ALERGOLÓGICA:

A día de hoy, las técnicas diagnósticas más desarrolladas para el estudio de alergia a fármacos son las técnicas in vivo. Hay estudios que hacen cuidadas referencias a los tipos de reacción en las que se puedan plantear, las concentraciones o dosis a utilizar y la posibilidad de realizar pruebas de exposición controlada para delimitar el grupo farmacológico implicado en la reacción o bien comprobar tolerancia a medicaciones alternativas. Estas técnicas, no están exentas de riesgo obligando al experto a sopesar y medir con cautela las indicaciones y contraindicaciones del estudio, y prefijar los límites del mismo. En cualquier caso, el paciente debe ser informado de los procedimientos a realizar, los potenciales riesgos, los beneficios esperables y deberá firmar un consentimiento antes de iniciar los estudios.

 

En centros altamente especializados se dispone de técnicas específicas de laboratorio para el diagnóstico de las reacciones alérgicas. En algunos casos, se trata de identificar en la sangre del paciente la presencia de anticuerpos específicos frente a los medicamentos. También es posible estudiar la respuesta de las células sanguíneas ante la exposición a medicamentos.

 

El Especialista en Alergología es el profesional que orienta el estudio a realizar, de acuerdo con el tipo de reacción, los medicamentos implicados y las condiciones del paciente.